miércoles, 25 de febrero de 2015

Voluntarios culturales

En muchos museos de Madrid existe un programa de voluntarios culturales, es decir, que estos museos ofrecen la posibilidad a los grupos de visitantes de que un guía voluntario les acompañe en el museo y les explique los contenidos del mismo. Hace unos años se puso en marcha este programa en el que se formaba a gente mayor de 55 años para que pudieran ejercer de guías en diversos museos, catedrales y edificios de patrimonio artístico e histórico. Ahora la lista de museos que ofrecen este servicio es larguísima (si queréis ver en qué consiste el programa y la lista de museos, aquí tenéis casi toda la información).

El programa se fundamenta en dos pilares, según ellos: 

- Hacer sentirse útiles a los mayores y aprovechar sus conocimientos (estupendo, maravilloso, muy loable).

- "Dar respuesta a una necesidad que padecen la mayoría de los museos españoles, que no cuentan con personal para transmitir y enseñar al público visitante las inmensas riquezas culturales, histórico-artísticas y científicas que encierran entre sus paredes". Aquí ya tengo más problemas. Los museos no tienen dinero, quieren ofrecer un servicio esencial para ellos (la divulgación es una de las razones de ser de estas instituciones) pero no quieren contratar personal: ahí tenemos a los voluntarios para salvar la cara de los museos.

El programa lleva en marcha desde el año 93, así que no vamos a hablar de la crisis como excusa, esto ya existía desde mucho antes. Hace años, cuando yo organizaba visitas guiadas a diferentes lugares y museos de Madrid, conocí a muchos de estos guías. Algunos excelentes, que estaban en los museos que les correspondían por su formación y antigua profesión y muchos otros que eran un desastre, porque habían recibido formación insuficiente, porque no era su campo profesional o porque reinterpretaban la información que recibían como les daba la gana. Y nadie vigilaba eso. Yo admiraba que quisieran ser útiles a la sociedad, que le pusieran ilusión y toda su buena voluntad... pero muchas veces eso no basta para saber de algo y, además, saber divulgarlo.

Después de tratar con muchos de ellos y varias experiencias nefastas, decidí no hacer uso del programa siempre que me fuera posible (es decir, cuando fuera un museo de Arte o de Historia y pudiera yo guiar la visita con dignidad. Evidentemente cuando fuimos al museo de las piedras o al del ferrocarril... pues no me iba a poner yo a hablar de cosas de las que no tenía ni la más remota idea).

De todo esto me he acordado porque la semana pasada volví a estar en contacto con guías voluntarios de la tercera edad. Llevé a mis alumnos a un museo que me encanta, pero como llevé a varios cursos juntos yo sólo pude ejercer de profesora acompañante, mientras un par de guías voluntarios explicaban. Los susodichos soltaron unas cuantas barbaridades ante las que yo sólo pude apretar los puñitos y abrir mucho los ojos, anotando mentalmente ir al día siguiente a cada una de las clases desmintiendo esas chorradas.

Me debí poner amarilla, de tanto contener la bilis y la indignación. Primero, porque el museo estaba permitiendo que gente tan poco formada divulgara mentiras y visiones de la historia totalmente inaceptables hoy en día. Segundo, porque habría miles de licenciados en Historia o en Historia del Arte que podrían hacer un excelente trabajo ahí, pero que no, que están en el paro. Y, tercero, ¡con lo que me gusta a mí explicar ese museo y estaba ahí oyendo cómo les soltaban idioteces a MIS alumnos!

Entiendo el problema de dinero de los museos. Entiendo el afán de ser útiles de la tercera edad. Pero creo que las instituciones han tirado por el camino más cómodo y ahora mismo es una pescadilla que se muerde la cola. Quizás si no existieran estos voluntarios no habría explicaciones para grupos culturales y escolares en los museos. Pero creo que la existencia de este servicio gratuito hace que los museos se laven las manos y no se esfuercen para dedicar aunque sea una pequeña parte de su presupuesto para contratar a más gente formada que ayude en la divulgación (no digo que no haya ahora gente contratada para ello, pero deberían tener más fuerza y más personal en los museos). Porque oye, si nos lo hacen gratis, ¿por qué pagar por ello?

4 comentarios:

  1. Triste como se aprovechan de la buena voluntad y convierten una excepción en la regla.
    En los Ayuntamientos contratan como colaboradores sociales a mayores de 54 años que están cobrando la prestación y les complementan el sueldo.Si enferman no cobran, si faltan un día no cobran y si la baja es de larga duración los despiden. No cotizan para el paro ni para la pensión, en fin, de vergüenza. De esa forma no ofertan empleo público y abusan de los parados.

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  3. Al parecer, de tanto repetir que si uno está desempleado cualquier cosa que haga está bien o que de cualquier manera que se le saque provecho es aceptable, se está convirtiendo en regla.

    Es una vergüenza.

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  4. Lo del voluntariado cultural es de traca. Como la Historia o la Historia del Arte es muy bonita y pa contar historietas pues tampoco es que haga falta ser licenciado, pues que lo hagan los yayos que como ya tienen una edad lo han vivido, quién mejor que ellos para contarlo?

    Eso se llama intrusismo laboral sostenido por las mismas instituciones que pretenden dar una imagen seria y científica de sus discursos interpretativos.

    Misia, entiendo perfectamente ese ataque de bilis. Es indignante que haya miles de historiadores del arte e historiadores muy calificados y capaces para realizar ese trabajo y no se reconozcan a nivel profesional ni social.

    No se nota que soy del gremio, verdad?

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